Perdone, soy coach. ¿Tiene sillas incómodas?

Luis Asensio/ Executive & Life Coach

Desde el antiguo Egipto, el hombre ha buscado la forma de descansar en una posición intermedia entre el estar de pie y el colocarse sobre el suelo. Para ello empleamos sillas. Es cierto que éstas igualan a coach y coachee en una sesión, acercándolos; les permite comunicarse desde la cercanía y la confidencia y genera una relación de confianza. Pero mi intuición me dice que aquellos que queremos equilibrar en nuestras sesiones de coaching seguridad y valentía sentimos una mirada diferente hacia esos “palos” disfrazados de confort, aliados ocultos de los saboteadores, esos confidentes de nuestro yo protector, los que extorsionan a nuestros clientes para que no exploren más allá, protegiéndoles en silencio y boicoteando cualquier expresión auténtica de quienes son. Es ponerte de pie y sentir que tu centro baja de la cabeza al cuerpo y sentir que no hay red: no hay bolígrafos en mano, ni reposabrazos que abrazar, ni miradas ladeadas desde la razón. Tú y yo. Auténticos. Desnudos. Qué bello es remar en una sesión con los pies enraizados en el suelo y el pecho bien abierto!

Sí, es verdad. El sostener la agenda de nuestros clientes no debe comportar una logística poco amable horas y horas al día. Y me viene el suelo como lugar donde acomodarnos, en contacto con la tierra. Mi intuición me dice que cuanto más enraizados estamos con el suelo (de pie o sentados) más espacio tiene nuestro ser para mostrar quien es y lo que de verdad le impulsa. Los saboteadores rezan para que la sesión sea amable, muy amable y confortable; doblados y con palos de madera como testigos de lo que allí acontece. Sí, sentados apenas se siente la tierra de la que venimos, sólo de forma tímida. Ahí la luz del ser es tenue, muy tenue.

Iluminemos lo que somos y la esencia de nuestros clientes desde la tierra, pisando con audacia. Es una realidad: termino la certificación y desde hace ya días cuando visualizo mi futuro como coach personal y ejecutivo no veo sillas. ¿Qué estarán tramando mis saboteadores ahora que hago pública esta reflexión? Iros a Hawai!!!

Por Luis Asensio/ Executive & Life Coach

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2 Responses to Perdone, soy coach. ¿Tiene sillas incómodas?

  1. Luis, m’encanta la foto que has escollit pel post i la cadira que veig a la imatge i les teves paraules, ja que em connecten amb que la cadira pot ser una petita illa de protecció on el client troba refugi. El repte és anar més enllà del refugi amb l’acompanyament del coach, per atrevir-se a explorar, tal i com dius tu. Perquè, sigui com sigui, la cadira -com a refugi- sempre seguirà allà 🙂

  2. Luis Asensio says:

    Qué be que t´hagi agradat, Claudia!
    Efectivament, les cadires son petits refugis i no sols pels clients sino també pels que fem coaching. Qui estem dispossats a ser en la relació envers el nostre client? Aquí està la clau.
    Una forta abraçada!

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