Liderazgo emocional en las familias empresarias

Borja Raventós/ Executive Coach en IESE. Family Business Consultant.

Hace algunos días me encontraba en Nueva York, en la reunión anual del Family Business Network NxG, Organismo que engloba las empresas familiares más importantes del mundo.

Después de una larga conversación con un miembro de una empresa familiar que empezaba a trabajar en la empresa, me dijo: “Yo tengo que demostrar a mi padre, a mi familia, mi valía. A los empleados de la empresa, que soy algo más que el hijo del dueño, que estoy dispuesto a ser uno de ellos, a trabajar como el que más para que me respeten. A mí mismo, a encontrar mi propia individualidad, autenticidad, sin defraudar las expectativas que mi familia tiene en mí”.Todo esto es una presión que no es fácil asumir cuando a uno se le ve como un “privilegiado” en su propio entorno y amigos que le hace difícil compartir toda esta realidad con los demás.

Esta misma situación la he compartido con algunos líderes actuales de empresas importantes, que reconocen que los primeros años trabajando en la empresa familiar fueron duros, pues se mezclaba el deseo de cumplir expectativas familiares y, a su vez, encontrar el camino propio desde su propia autenticidad.

¿Qué tienen que ver las emociones con la empresa familiar? ¿Por qué escoger este tema?

A menudo nos preguntamos: ¿Por qué es tan difícil realizar cambios en las empresas familiares? ¿Por qué evitamos tomar decisiones cuando vemos que son necesarias? En muchas ocasiones, no queremos tratar los problemas porque pensamos que será conflictivo y podría desestabilizar la unión familiar. Es un proceso emocional que nos confunde, nos estresa, y no sabemos cómo abordarlo. Asociamos conflicto a desunión y esto hace que nunca encontremos el momento para encarar las dificultades. Al final, si no lo tratamos, el problema sigue allí. En ocasiones, se hace más grande y puede heredarlo la siguiente generación. Esto nos puede generar una sensación de frustración, de no saber afrontar, resolver, como familia y como propietarios, aquellos temas esenciales que tienen que ver con la continuidad de la empresa.

¿Qué nos puede ayudar a comprender lo que está pasando como sistema familiar?

En primer lugar tenemos que conocer cuáles son nuestros “patrones familiares”, cuál es la forma propia de relacionarnos, de vivir nuestras emociones en nuestra propia familia. Esta forma particular, única, tiene que ver con lo que se vivió en anteriores generaciones y la experiencia actual. Conocer de forma objetiva lo que pasó y ser capaz de Observar de forma neutral lo que está pasando es el primer paso.

Para poder ser un Observador del sistema familiar tenemos primero que conocernos bien a nosotros mismos, saber lo que queremos en nuestras vidas. En definitiva, haber trabajado nuestra individualidad e independencia emocional. Sólo así podemos ser neutros para ver objetivamente lo que realmente sucede en nuestra familia.

El segundo paso es estar dispuestos y preparados para liderar positivamente los desafíos y cambios que necesitamos como familia empresaria. Para ello tenemos que formarnos, no solo académicamente, sino también emocionalmente. Cuando somos capaces de tomar distancia, observar y afrontar los temas de una forma neutra, nos comunicamos menos de forma reactiva y más de manera asertiva, tenemos más recursos para avanzar. Si somos capaces de ver luz al final del túnel y trabajar en una visión compartida de la empresa familiar, esto puede generar una fuerza y motivación que nos mueva desde los intereses individuales a un interés común como familia empresaria. Para ello necesitamos líderes familiares auténticos, capaces de conducir este proceso.

¿Qué necesitamos desarrollar como propietarios, líderes familiares?

El líder es aquel que predica con el ejemplo. Es coherente lo que dice con lo que hace. Es capaz de escuchar, entender empáticamente la realidad del otro y comunicarse asertivamente. Desde la generosidad y apertura, trabaja constantemente hacia una visión e interés colectivo generando confianza en los demás. Este camino solo será exitoso si es un proyecto conjunto en el que cada uno tiene un papel para que el éxito sea de todos. En este proceso, lleno de aprendizajes y dificultades, aprendemos cómo crecer como familia empresaria ganando en solidez, confianza y capacidad. Transformaremos la frustración por no tomar decisiones en cambios que nos permitirán evolucionar como Familia Empresaria.

Por Borja Ravenós/ Executive Coach en IESE. Family Business Consultant.

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